Demostración de talla de sílex, Mikel Agirre en UrbanZientzia

Mikel Aguirre, experto en Arqueología Experimental, industria lítica y talla de sílex, realizó el 21 de mayo una demostración pedagógica en UrbanZientzia, evento organizado por Teknahi para Olatu Talka, dentro de las actividades de la capitalidad cultural europea de Donostia/San Sebastián 2016.

Fue un privilegio contar con el arte y con la ciencia de este gran investigador y divulgador. Desde aquí nuestro agradecimiento por la documentación enviada para realizar este post, por su aportación al evento y por facilitar el acercamiento de la Ciencia a la ciudadanía. Y todo hecho debajo de un puente, en la calle, sin micrófonos ni nada. Auténtico.

Dosier informativo enviado por Mikel Aguirre a Teknahi para contextualizar esta publicación:

Láminas de sílex por presión: elementos líticos de corte de la Prehistoria Reciente (V-III milenio a.C.)

 El utillaje de corte prehistórico europeo de cronología neolítica (V-IV milenio a.C.), y de las primeras fases de la metalurgia (Calcolítico y Bronce inicial, III-II milenio a.C.), durante la llamada Prehistoria Reciente, son producto de difíciles técnicas de talla llamadas “por presión” (ver figura 1 y 2), utilizadas para obtener láminas muy regulares de hasta más de 30 cm de longitud.

Figura 1: A la izquierda arriba, métodos de talla de láminas por presión abdominal, y por palanca la derecha, según Pelegrin (2012). El límite aproximado medio de la presión abdominal es de unos 15 cm.

Figura 1: A la izquierda arriba, métodos de talla de láminas por presión abdominal, y por palanca la derecha, según Pelegrin (2012). El límite aproximado medio de la presión abdominal es de unos 15 cm.

Figura 2: A la izquierda, láminas usadas como hoces del Neolítico del noreste de la Península Ibérica, según Gibaja, obtenidas por presión. A la derecha, láminas del Paleolítico medio de Bélgica, según Otte, análogas a las del Paleolítico superior, obtenidas por percusión directa. Es evidente la diferencia de grado de regularidad, mayor con técnicas de presión.

Figura 2: A la izquierda, láminas usadas como hoces del Neolítico del noreste de la Península Ibérica, según Gibaja, obtenidas por presión. A la derecha, láminas del Paleolítico medio de Bélgica, según Otte, análogas a las del Paleolítico superior, obtenidas por percusión directa. Es evidente la diferencia de grado de regularidad, mayor con técnicas de presión.

Estas técnicas se desarrollan a partir de la implantación de la economía de producción y de la aparición consiguiente de un artesanado especializado que satisface la básica demanda de objetos de sílex de corte. Se estandariza la morfología laminar, se obtienen productos de doble filo, con ángulos similares y ambos aprovechables. En los tiempos anteriores de los cazadores-recolectores del Pleistoceno (figura 2, derecha) e inicios del Holoceno, las técnicas utilizadas para obtener láminas o lascas por percusión directa -dura o a la piedra, o blanda con percutores orgánicos- producen soportes más cortos con calidad de filo desigual y sin la óptima relación volumen y corte de los productos laminares por presión. Por ello, representan el óptimo en materia de corte en herramientas de piedra de tradición prehistórica. Es habitual su aparición en diversos contextos funerarios megalíticos, como ajuar de enterramiento.

Entre sus inconvenientes (para beneficio de la Arqueología) las herramientas de sílex son fungibles, de vida más o menos corta, según su grado de esfuerzo y uso. El sílex es duro (7 en escala de Mohs) pero frágil, de fractura concoidea, e isotrópico -de igual comportamiento mecánico en cualquier dirección de las tres dimensiones- lo que facilita su fractura controlada dentro una geometría limitada.

En la figura 3 se muestran ejemplos de producciones laminares por presión, clasificadas por tamaños:

  • L1: < 10 cm
  • L2: 15-10 cm
  • L3: 15-20 cm
  • L4: > 20 cm

En la figura 4 puede juzgarse la adecuación del tamaño de la lámina para su uso. Cualquiera de estas láminas hace un excelente trabajo de corte en materiales blandos (carne, vegetales y frutas), y sin necesidad de una adaptación de formas por retoque que anulen un filo (a modo de un lomo plano de cuchillo). Puede adaptarse un mango en un extremo, especialmente en láminas grandes (a partir de L2, bien constatado en el registro arqueológico), para uso más prolongado, o protegerse un extremo envolviéndolo con un material flexible (por ejemplo, cuero, enea, mimbre o junco).

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Figura 3: Muestra de láminas por clases de tamaño, con sus núcleos correspondientes y origen de la materia prima usada.

Figura 4: Muestra individual por tamaños: L1 (< 10 cm), L2 (15-10 cm) y L3 (15-20 cm).

Figura 4: Muestra individual por tamaños: L1 (< 10 cm), L2 (15-10 cm) y L3 (15-20 cm).

Las materias primas utilizadas para la producción de láminas que aquí mostramos proceden de Zaragoza (cuenca del Huerva), del flysch costero de Barrika (Bizkaia), y del área de Bergerac, en Francia. La recolección del sílex puede ser azarosa y difícil. Requiere de conocimiento especializado en la selección de bloques y nódulos y su gestión para optimizar el desplazamiento de las masas aprovechables. El sílex del flysch vizcaíno es una fuente peculiar: pese a ser el más cercano, requiere costear los acantilados de Barrika al menos 1 km, con la limitación del peso acarreable y del horario de mareas. No todos los sílex de estos lugares son siempre adecuados para la producción de láminas, por diferentes razones. En definitiva, el número final de láminas adecuadas obtenidas en relación al volumen de sílex gestionado a lo largo del proceso de talla (entre 12 y 8 horas en grandes láminas y entre 4 y 2 horas en pequeñas) es bajo y con variaciones notables. Una cierta tasa de fracturas y accidentes pueden sucederse en la talla, y no todas láminas presentan caracteres óptimos de corte o una relación grosor/anchura adecuada.

El proceso de talla es largo y complejo (figura 5), y requiere máxima destreza artesanal: es el compendio y la cima de toda la tecnología lítica prehistórica, en un momento en el que sus practicantes eran conscientes de los últimos estertores de su arte, ante el empuje imparable de las ventajas del metal y el cambio de las relaciones sociales. Actualmente, son escasos los artesanos y/o arqueólogos experimentales con experiencia en estas producciones.

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Figura 5: J. Pelegrin (CNRS) en el proceso de conformación de un gran núcleo para láminas por palanca (Fotos: A. Palomo)